domingo, 12 de enero de 2014

LA MEDICINA SATISFACTIVA DESAFÍA AL SISTEMA NACIONAL DE SALUD

 

Fuente: diariomedico.com

La medicina puede ser curativa, paliativa, preventiva o satisfactiva. Esta clasificación resulta muy útil en la docencia de la bioética para explicar de qué modo las distintas prioridades señalan un marco ético diferenciado. La medicina curativa tiene como prioridad salvar la vida del paciente justificando tratamientos que pueden llegar a ser muy agresivos, como puede ser la cirugía o la quimioterapia.

Como contraste, en medicina paliativa tenemos como prioridad la calidad de vida del paciente, cuando ya no es posible curar, y por tanto las actuaciones médicas estarán justificadas en función de que contribuyan a lograr el confort del paciente. Por esta razón decimos que la obstinación diagnóstica o terapéutica es inmoral, porque se hace daño sin sentido.

En la medicina satisfactiva se contempla como prioridad el deseo del paciente -no confundir con el consentimiento-. Se suele poner como ejemplo la solicitud de intervenciones estéticas, aunque hay excepciones evidentes, pues hay cirugía plástica que puede perfectamente ser catalogada como un tratamiento curativo ante una deformidad o después de una lesión. Un caso muy claro es cuando se solicitan fármacos para mejorar en la practica de un deporte. Se trata de un deseo que no responde a una situación patológica, aunque alguien podría llegar a plantear que el requerimiento de eritropoyetina para lograr un mayor rendimiento físico es una necesidad para el equilibrio mental, pero fácilmente lo catalogaríamos como un intento de medicalizar la satisfacción de un deseo que no debe recibir financiación pública.

La OMS acaba de hacer un llamamiento para alcanzar la universalización de la asistencia sanitaria: "una sanidad al alcance de todos". Pero este objetivo es incompatible con una sanidad al alcance de todos los deseos, que, al menos en España, se ha promocionado en las últimas décadas. Sostengo que hay que hacer un esfuerzo de pedagogía social para promover una sobriedad sanitaria que haga posible sostener lo fundamental.

Seguramente muchos estaríamos de acuerdo en que hay prestaciones sanitarias que no merecen ser financiadas y, sin embargo, lo siguen estando, mientras hay auténticas necesidades que se mantienen fuera del sistema, como son las prótesis dentales de los ancianos, quienes difícilmente van a tener un ‘lobby' capaz de reivindicarlo. Esta reflexión es relevante con independencia de la coyuntura de crisis económica, pues es una cuestión de sensatez al gestionar el fondo común que hemos creado para garantizar una sanidad que no discrimine según la cuenta corriente.

Sin embargo, la cuestión más compleja no es si un sistema sanitario público debe o puede financiar la medicina satisfactiva, algo que conceptualmente no parece aceptable. La cuestión candente es qué hacer con la medicina satisfactiva en la práctica clínica, cuando la autoridad sanitaria evita tomar medidas impopulares fácilmente manipulables por la "baja" política, y las decisiones se transforman en cuestiones de ética clínica en manos de los profesionales, que se encuentran de este modo entre la presión por un lado del paciente, que reclama un derecho reconocido, aunque sea borroso, y la "recomendación" del gerente por otro lado, en el ejercicio de su responsabilidad de máxima eficiencia.

Se necesitan al menos dos actuaciones a corto plazo: a) una agencia de evaluación científico-técnica que defina las prestaciones esenciales, que sea verdaderamente independiente y atenta a los conflictos de interés, sacando del debate político estas decisiones; b) promover el estudio y el debate ético de las cuestiones grises para orientar la buena praxis, que en algunas cuestiones presentan una variabilidad excesiva (por ejemplo: las prescripciones de la sanidad pública en servicios prestados por la medicina privada).

Ahora que el pacto para garantizar el Sistema Nacional de Salud parece posible en los salones, no se pueden aparcar las medidas estratégicas que lo hagan viable en el campo de juego

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