lunes, 23 de diciembre de 2013

CUMBRE GLOBAL PARA LUCHAR CONTRA EL MAL DE ALZHEIMER

Fuente: Clarín
Vivimos cada vez más años y ese factor, que a primera vista podría parecer muy alentador, compromete seriamente el futuro de las sociedades. Que haya crecido tanto la expectativa de vida –a principios del siglo pasado la esperanza de vida de un argentino era de 48 años; hoy es de entre 74 y 78– significa también que el mundo se enfrenta a una nueva epidemia de proporciones sin precedentes: la del mal de Alzheimer, la causa más común de demencia en las personas mayores. El Alzheimer pondrá en jaque a pacientes y familiares pero también a la Salud pública y a la economía de los países que deberán atenderlos. Por eso ayer los ministros de Salud de las principales potencias del mundo (el G-8) se reunieron en Londres en una cumbre inédita para luchar en conjunto contra la que ya se considera una de las epidemias del futuro.

“Si queremos combatir la demencia tenemos que trabajar a nivel global, con los países, las empresas y los científicos de todo el mundo, como hemos hecho con el cáncer y el sida”, dijo David Cameron, primer ministro británico y anfitrión de la cumbre. Existen varios tipos de demencias –el tipo más común es el mal de Alzheimer– y la mayoría son degenerativas y por lo tanto, irreversibles. Se trata de una pérdida de la función cerebral que afecta la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio y el comportamiento. Los números, revelados ayer, son alarmantes: todas las formas de demencia afectan a 44 millones de personas en el mundo y se calcula que la cifra podría triplicarse en 2050 y llegar a los 135 millones de personas afectadas.
Las cifras provienen de un nuevo informe de la Alzheimer Disease International que además, mostró que el número de enfermos de demencia (casi el 70% corresponde a personas con Alzheimer) aumentó en un 22% en los últimos 3 años. Por eso, el informe no dudó en afirmar que las demencias representan uno de “los grandes desafíos en materia de salud pública de nuestra generación”.
Argentina no está ajena a lo que pasa en el mundo. El Alzheimer y otras formas de demencia afectan a más de 450 mil personas y el hecho de que sea uno de los países que está envejeciendo más rápidamente en la región hace encender otras alarmas, porque entre los mayores de 85 años hay una probabilidad mayor al 30% de desarrollar el trastorno.
En nuestro país, además, según las últimas estadísticas vitales del Ministerio de Salud de la Nación, la mortalidad por esta enfermedad subió un 30% en los últimos 10 años.
Que los ministros de ocho de las mayores potencias mundiales (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón, Rusia y Estados Unidos) se hayan reunido con expertos, científicos y ONG para tratar este tema muestra que, si no logran combatirlas, los costos para la Salud Pública serán inabordables. Para entenderlo, sólo hace falta un dato. La Organización Mundial de la Salud calculó que sólo en un año, la enfermedad costó 604 millones de dólares.
“No hay mucha conciencia de lo grave que es el problema”, advirtió Peter Piot, el hombre que descubrió el virus mortal del ébola y pasó cuatro décadas investigando las enfermedades más letales del mundo. El Alzheimer es “el más olvidado de todos los problemas de salud olvidados y es un problema oculto porque las personas se quedan en su casa. La sociedad ya las da por perdidas”, dijo al diario inglés The Guardian.
Lo que propone es emular lo que pasó con el sida en los últimos 12 años, cuando un plan de acción internacional logró reducir los índices de mortalidad y contagio en el mundo. Propone así más inversiones para que haya investigaciones que permitan la prevención, el diagnóstico precoz y el cambio cultural, ejes que podrían ser un punto de inflexión en esta lucha.
La batalla científica contra las enfermedades degenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer, ya se había lanzado en abril, cuando el presidente estadounidense Barack Obama anunció que invertirá 300 millones de dólares anuales para investigar el cerebro humano. En la cumbre de ayer, el primer ministro británico se comprometió a duplicar en los próximos 10 años el presupuesto anual dedicado a la enfermedad (llegaría a los 200 millones de dólares anuales). Es que el objetivo de la cumbre fue adelantarse en el tiempo y no llegar al desastre anunciado para 2050. La meta, ahora, es “encontrar de aquí a 2025 un remedio o un tratamiento” para combatir a las demencias.

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