jueves, 2 de junio de 2011

PESE A ESTAR PROBIBIDA, PROLIFERA LA VENTA DE MEDICAMENTOS EN QUIOSCOS

Por Carina Bazzoni / La Capital
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Los farmacéuticos relanzarán esta semana una campaña con una línea gratuita para hacer denuncias. En 2010 el municipio sancionó a distribuidoras de alimentos por repartir medicamentos.

"¿Tenés Migral?" El hombre afirma con la cabeza, se agacha, saca una caja de zapatos y escoge un blister con pastillas rojas. "¿Cuántos?", pregunta de inmediato, mientras empuña una tijera. La charla trascurre tranquila en un quiosco de la peatonal Córdoba, pero también podría darse en una granja de la zona sur o en un autoservicio del sector norte de la ciudad. Es que, si bien existe una ley que la prohíbe, la comercialización de medicamentos fuera de las farmacias prolifera en los barrios rosarinos. Tanto que en el Colegio de Farmacéuticos hablan de un canal de distribución paralela de esos productos. Incluso, la Dirección de Inspección municipal detectó y sancionó el año pasado a cuatro mayoristas de productos alimenticios que también repartían remedios.
Al respecto, la asociación de farmacéuticos relanzará esta semana una campaña para terminar con la venta ilegal de esos productos.

Bajo el eslogan "Con la salud no se juega. Medicamentos sólo en farmacias", y en coordinación con el Ministerio de Salud provincial, la iniciativa incluye la puesta en marcha de un teléfono gratuito (0800-222-2653) para denunciar en forma anónima los lugares en los que se vendan ilegalmente remedios.
"No es un planteo corporativo. El expendio de medicamentos fuera de las farmacias está prohibido por ley porque, en esencia, se trata de una cuestión sanitaria. Debe haber un profesional detrás de la dispensa, conservación y cuidado de los productos para garantizar su eficacia, pero también para evitar ilícitos asociados a la falsificación, adulteración y robo de remedios", explicó el secretario del colegio, Juan Roquetta.
Canales paralelos. Según sospechan los profesionales, detrás de los pequeños locales que ofrecen aspirinas, antiespasmódicos, antiácidos o antigripales hay canales paralelos de distribución de medicamentos que se abastecen de forma poco clara.
El volumen de productos que mueven no es menor. La Confederación Farmacéutica Argentina (Cofa) estima que el 20 por ciento de los medicamentos consumidos en el país se compra fuera de las farmacias.
En 2010, Inspección municipal labró 35 actas de infracción a locales que vendían ilegalmente remedios. En su mayoría eran kioscos y almacenes, pero se hallaron también cuatro distribuidoras de productos para almacenes que repartían medicamentos.
En diciembre pasado, la Guardia Urbana Municipal (GUM) secuestró 42 bultos con remedios que trasportaba una Traffic en Mendoza al 4.300. Meses antes, en junio, se habían encontrado 1.512 blisters en una vivienda del barrio Ludueña.
"El trabajo en conjunto entre la Intendencia, Salud provincial y el Colegio de Farmacéuticos ayudó a intensificar los controles", apuntó el subsecretario de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad, Luis Baita, quien confió en que la puesta en marcha de estos operativos de fiscalización ayude a desalentar la actividad.
Cuestión de salud. El problema de comprar remedios en locales no habilitados no es menor. "Fuera de las farmacias nadie garantiza la calidad de los medicamentos ni tampoco su conservación", advirtió la directora provincial de Farmacia, Bioquímica y Droguería Central, Beatriz Martinelli.
Este organismo es el encargado de controlar a las 1.600 farmacias que existen en la provincia y fiscaliza, entre otras cosas, el origen de los remedios que se venden, los vencimientos de los lotes y la forma en que los almacenan.
"¿Quién garantiza que un paracetamol que se compra en un kiosco no sea falsificado o no esté vencido?", preguntó la profesional, que no esperó la respuesta: "Nadie".
En el mejor de los casos, la consecuencia directa de la falta de fiscalización es que los fármacos resulten inocuos, es decir, que no cumplan con su función.
"Pero, por lo general, ningún medicamento es inocuo. A partir del consumo de remedios mal adquiridos y mal administrados muchas personas desarrollan enfermedades o síntomas que presentan un problema mayor que la falta de eficacia", concluyó Martinelli.


Un medicamento comprado sin el consejo de un profesional, por unidad, sin caja ni un prospecto que advierta sobre su dosificación o sus contraindicaciones, no es un medicamento seguro, según afirma el secretario del Colegio de Farmacéuticos, Juan Roquetta. “Ningún remedio es inocuo. Incluso aquellos de venta libre, que se expiden sin receta, deben ser adquiridos en lugares habilitados”, subraya, para luego ejemplificar: “En la actualidad, los antigripales son los más vendidos en los kioscos, pero en esos comercios nadie advierte sobre el riesgo que tienen para las personas hipertensas”. Otro tanto ocurre con el sildenafil (más conocido como Viagra, su nombre comercial). “Es el medicamento más falsificado en el mundo y si se compra en cualquier lugar menos una farmacia, ¿quién garantiza su procedencia?”, inquiere Roquetta. Aún así, este fármaco hasta puede adquirirse a través de internet y, obviamente, los sitios que lo ofrecen no señalan las contraindicaciones a pacientes que están tomando óxidos nítricos, nitritos y nitratos orgánicos, o a las personas de riesgo cardiovascular.

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