miércoles, 28 de marzo de 2012

YA SE PRUEBA EN EL PAÍS NUEVO STENT FARMACOLÓGICO BIODEGRADABLE

 Fuente: miradaprofesional.com
BUENOS AIRES: Se trata de un dispositivo que estando en el cuerpo libera una droga para tratar enfermedades coronarias. A los dos años, el aparato es absorbido por el cuerpo y desaparece. "Se incorpora al cuerpo al igual como sucede con la sutura que se reabsorbe”, explicaron los encargados de probarlo. 
Cada 5 minutos, 12 argentinos mueren a causa de enfermedades cardiovasculares. Uno de los procedimientos más comunes para enfrentar alguno de estos males es el uso de un stent para destapar arterias. Desde esta semana, en la Argentina, un nuevo protocolo comenzará a probar una nueva generación de estos aparatos, que permanece dos años en el cuerpo antes de ser absorbido. Durante ese tiempo, se liberan drogas para tratar estas patologías.


Los flamantes stent farmacológicos comenzarán a ser probados en el país, a través de un protocolo de investigación del que forma parte el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA). Según informaron desde esta institución, este aparato es un rulero con estructura de malla que encamisa una arteria luego de ser destapada, y permite que el dispositivo sea reabsorbido por el organismo “como si fuera de caramelo”.

El cardiólogo intervencionista Jorge Belardi, presidente de ICBA, informó que “el dispositivo vascular bioabsorbible después de dos años, además libera una droga para el tratamiento de enfermedades coronarias”. “El material es de ácido poliláctico, un polisacárido que se metaboliza a agua”, destacó.

Esta nueva generación de dispositivos es similar a los stents farmacológicos, pero en lugar de ser de metal, que queda permanentemente en el organismo, el dispositivo Absorb desarrollado por Abbott es de material absorbible biodegradable que se "disuelve" con el tiempo.

Los stents son introducidos con un catéter en el vaso a tratar, achatado sobre un globo que al inflarse comprime la placa obstructiva sobre la pared de la arteria y "encamisa" el vaso.

Belardi dijo que la nueva tecnología marca el cuarto hito en la historia de los tratamientos de enfermedades coronarias, tras el balón, el stent y el stent con droga. "Se incorpora al cuerpo al igual como sucede con la sutura que se reabsorbe" cuando se cose una herida, precisó Belardi.

Así, al destaparse la arteria, se va reabsorbiendo con el tiempo el material y el vaso evita tener que recibir medicación para que la pared no forme no forme una cicatriz debida a la reacción ante el stent metálicos. "El hecho de que se le destape la arteria y no queden implantes permantes, ayuda a que la arteria funciona mucho mejor", afirmó.

El protocolo de investigación con el que hay que cumplir "abarca a mil pacientes en esta fase, para avalar el producto en Estados Unidos, ya que en Europa está aprobado comercialmente y se encuentra actualmente disponible", contó Belardi.

El implante de stent es un procedimiento intravascular para la desobstrucción de vasos en las angioplastías, realizadas con catéteres que remueven la obstrucción desde dentro de las arterias como alternativa a la cirugía de by-pass, que reestablece la irrigación a través de un ?puente?.
Los stents impregnados con fármacos resolvieron el problema de la reestenosis, una reacción inflamatoria con crecimiento de tejido cicatrizal que vuelve a obstruir la luz del vaso en un porcentaje de pacientes en los que se coloca un stent.

El stent es un invento del argentino Julio Palmaz desarrollado entre 1978 y 1987, y consiste en un rulero con estructura de malla -hasta ahora metálico y a partir de la nueva tecnología, bioabsorbible, que se mete con un catéter hasta el vaso a tratar, achatado sobre un globo que al inflarse comprime la placa obstructiva sobre la pared de la arteria y "encamisa" el vaso.

El stent de acero inoxidable biocompatible o Cromo Cobalto tiene una cobertura de plásticos biológicos -polímeros- en los que está incluido el medicamento, que tiene la función de realizar una liberación pautada en dosis durante un período de veinte días. Los medicamentos más exitosos son los que tienen efecto antinflamatorio, antiproliferativo y anticoagulante.

De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo mueren 17,5 millones de personas por año como consecuencia de las enfermedades cardiovasculares.

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